Viernes, 11 de julio de 2008

MIMO                                   

CORPORAL

                DRAMÁTICO

 

     

YVES LEBRETON




Nació en París en 1949. Ha sido fundador y dirigido escuelas en Dinamarca, Francia e Italia.

 El intérprete compagina la actividad pedagógica y la creación de espectáculos básicamente como actor único.

Yves Lebreton es considerado uno de los discípulos más importantes del profesor y director Etienne Decroux.

 

“La representación de la acción escénica, como para el lienzo pintado, es un puro pretexto, a través del cual se revela una reflexión, un mensaje, una energía fundamental”

 

Yves Lebreton se plantea el cuerpo del actor como medio fundamental de comunicación con el público

El cuerpo es el elemento indispensable del actor, ya que se puede eliminar la escenografía, la iluminación, música  y maquillaje, hasta el texto, pero mientras exista la presencia física y expresiva del actor hay comunicación con el público y por lo tanto existe el teatro. Lo que interesa es el acto físico radicado en el cuerpo proyectado por el movimiento, estimulado por el pensamiento y que afirma una existencia. El acto debe ser vivo y debe integrar la totalidad de quien actúa (pensamiento, voz y movimiento) y dicho acto es necesariamente corporal. Es una especie de reflejo del pensamiento y la voz emerge sustentada por el cuerpo y la respiración. La voz siempre es generada por un movimiento por más mínimo que sea.

 

Una de las premisas del “mimo corpóreo” es considerar la totalidad del cuerpo como medio de expresión, poner todos los órganos al servicio del movimiento y dar al tronco la supremacía de los brazos, manos y cara. Ya que los movimientos de manos, brazos y gestos siempre caen en ser muy demostrativos y explicativos, sino son integrados por todo el cuerpo. Lo esencial no está ya en la calidad del proceso imitativo, sino en la exactitud del movimiento en su revelación expresiva. El actor es un organismo físico cuyos movimientos, contracciones, distensiones y pulsiones revelan el desarrollo de su energía “psíquica. Se propone la integridad de una unidad indivisible entre el cuerpo y pensamiento.

 El pensamiento es inaprensible, sólo el acto que lo testimonia o lo confirma permite descubrirlo y transformarlo. El pensamiento concebido como acto.

 Los signos de este lenguaje no son convencionales, reconocibles, sino “movimientos biológicos” que descubrir en el propio cuerpo.

 

Estos signos podrían ser los órganos del cuerpo, ya que parecería que cada órgano fuera el catalizador de un aspecto del pensamiento.

 

Cabeza: estado de reflexión.

Busto: aspecto dinámico del pensamiento.

Abdomen: afectividad.

Pelvis: afirmación de la identidad.

Estos signos se diferencian estéticamente, el verdadero peligro no está en la forma, sino en su sistematización, para que no caiga en un mero estereotipo.

 

No se trata de aprender una técnica y la, sino de descubrirla, y la ejercitación es válido,  cuando se está dispuesto a borrar procesos y métodos para encontrar uno nuevo. Es desafiar a su propio cuerpo y superar limitaciones.

 

 

 

 Artículo realizado por Cintia Noto


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